Adaptación y nuevos protocolos de trabajo frente al COVID-19 en Susana Balbo Wines

Desde el 14 de marzo, antes de que se declarara el aislamiento obligatorio en Argentina, la bodega comenzó a tomar medidas frente a la incipiente pandemia. Uno de los esfuerzos más grandes fue el de un grupo de voluntarios que realizó la cuarentena dentro de la bodega para poder finalizar la cosecha 2020.

Mendoza, junio 2020.-  Los primeros casos de COVID-19 llegaron a Argentina en plena época de cosecha. Siguiendo protocolos nacionales, internacionales y propios de la empresa, desde mediados de marzo, Susana Balbo Wines comenzó a implementar medidas de seguridad e higiene para proteger a su equipo, como también a los visitantes y proveedores. El gran esfuerzo de todos aquellos que forman parte de la bodega ya muestra sus frutos con una excelente cosecha que pronto disfrutaremos con un gran brindis.

La primera medida que se tomó fue cerrar el sector de turismo el 14 de marzo y el equipo de turismo y restaurante Osadía de Crear comenzó su cuarentena cada uno en su hogar. El 17 de marzo le siguió el área administrativa, y luego el 20, cuando el gobierno nacional dictó el aislamiento obligatorio en todo el país, los sectores de producción y depósito también suspendieron sus actividades y cumplieron con el aislamiento.

En Argentina, la viticultura es considerada una actividad esencial y, por lo tanto, desde el comienzo estuvo exceptuada del aislamiento obligatorio. Sin embargo, en Susana Balbo Wines, un grupo ejemplar de quince voluntarios, incluyendo al primer enólogo Gustavo Bertagna, se ofreció a hacer cuarentena en la bodega para poder finalizar la cosecha y asegurarse de que, a pesar de la situación, podamos tener grandes vinos que podamos disfrutar, con la máxima calidad que la bodega ofrece.

Luego de tres semanas, con la cosecha ya finalizada, este equipo volvió a sus hogares y familia, con divertidas anécdotas y con todo el apoyo y agradecimiento de sus colegas y de Susana. Durante todo este tiempo, el resto del equipo administrativo y de turismo continuó trabajando desde sus casas, con creatividad, compromiso y voluntad para que todas las actividades continúen con la mayor normalidad posible.

Así, a comienzos de abril, luego de actualizar todos los protocolos de higiene y salud necesarios para poder retomar actividades, las áreas de enología y producción volvieron a la bodega. Los equipos se dividieron en turnos por semanas, y adaptaron su trabajo al distanciamiento social, nuevas normas de higiene, uso de barbijos y otro material de protección.

Por último, a comienzos de junio, el gobierno de la provincia de Mendoza permitió la apertura de locales gastronómicos y a los pocos días autorizó el turismo local dentro de la provincia. Siguiendo el protocolo de prevención frente al COVID-19, Osadía de Crear, el restaurante de la bodega, pudo abrir sus puertas nuevamente el 12 de junio, aplicando las nuevas normas de distanciamiento social para brindar una experiencia placentera y segura para los visitantes.

Claudia Ortiz, encargada de turismo de la bodega, explicó: “además de desinfectar los zapatos y recibir al comensal con alcohol en gel, en el restó la cubertería está protegida por plástico para garantizar que solo será tocada por quien coma con ella, y también se puede apreciar como toda la mesa ha sido sanitizada”. Ortiz también aclara “además, tenemos cartelería distribuida en el salón donde se explica todo el protocolo, para que ni camareros ni comensales incurran en algún error.”

Desde el comienzo de esta particular situación, el sector de Calidad de Susana Balbo Wines, liderado por Carina Daguerre, trabaja arduamente para ir mejorando cada vez más los recaudos y los procesos y los ha ido adaptando a medida que los gobiernos nacional y provincial han ido flexibilizando las condiciones del aislamiento para lograr la seguridad de todo el equipo, de proveedores, y de visitantes.