Reporte de Cosecha 2016

Edgardo Del Pópolo, Gerente General de Susana Balbo Wines junto al equipo enológico realizaron un análisis de la vendimia 2016 y la perspectiva en un año desafiante debido al clima pero que augura vinos increíbles.

La vendimia 2016 será recordada largamente por todos quienes producimos vino por ser tal vez la más desafiante de las últimas dos décadas, una de las más frías y al mismo tiempo, la más escasa de los últimos 60 años. Año de El Niño, que muchos presagiaban como otro 1998 y que finalmente no lo fue, gracias al manejo más experimentado de los viñedos que no sucumbieron en podredumbres al nivel de ese año.

Desde el año 1992, en Mendoza sufrimos la recordada helada del 4 de Noviembre que se llevó alrededor del 50%, no teníamos una cosecha tan baja. En ese año cosechamos 19,4 millones de quintales en el país, mientras que en la vendimia 2016, alcanzamos solo los 17,4 millones de quintales.

Fue una cosecha que rompió el molde como me gusta definirla, porque por sus características climáticas principalmente de vendimia muy fría y húmeda, no puede ser comparada con ninguna otra en las últimas 3 décadas.

Si bien la vendimia fue difícil, en varias IG´s o “apelaciones” como nos gusta llamar, hemos cosechado “uvas de libro”.

Si en Mendoza anhelamos  hacer vinos con un buen balance entre acidez natural, más bajo alcohol y adecuada madurez fenólica, entonces este fue el año!

A pesar de haber sido una cosecha desafiante, esto no erosionará la posibilidad de que haya grandes vinos, aunque seguramente serán escasos. 

En Susana Balbo Wines pudimos moler uvas con tan buena o incluso mejor sanidad que en el 2015, año que de por sí fue también difícil.

El impacto del clima en las fases fenológicas

Tras una post cosecha 2015 y un invierno más secos que los registros históricos, la temporada se iniciaba en el 2015 con una primavera fría y húmeda en la mayoría de las zonas, incluso Setiembre y Octubre del 2015 registraron precipitaciones por debajo del promedio registrado en la serie 1981—2010. El mes de Noviembre se equilibró, colocándose en promedio histórico y a partir del mes de Diciembre y hasta  el mes de Abril de 2016, ya tuvimos temperaturas máximas, medias y mínimas más bajas y más precipitaciones que el promedio histórico para esos meses.

Esta situación produjo un retraso en todos los estadios fenológicos de 20 días, desde brotación, pasando por floración, cuaje, envero y hasta cosecha. Nunca la fenología pudo ponerse al día y llegamos a una cosecha que según zona fue  hasta tres semanas más tarde que lo normal, pero al mismo tiempo y dada la escasez de uva, mucho más concentrada y rápida.

Fue notable ver como en zonas frías como Gualtallary y Altamira en el Valle de Uco, el envero se produjo a fines de Febrero, cuando normalmente ocurre entre mediados y fines de Enero.

A quienes nos gusta trabajar con datos bioclimáticos, pudimos comprobar que este fue un año burguiñon, porque tuvimos índices bioclimáticos (sumatoria grado-días, índice de Winkler) propios de una zona fría como Borgoña (zona W I), más que de una zona templada o fresca como habitualmente puede ocurrir(W II ó III).

En el mes de Setiembre, antes de brotación se produjeron las primeras heladas tardías, lo que ocasionó una disminución notable en la carga de los viñedos, que dependiendo de la zona y de las variedades, ocasionó  entre el 20% y hasta el 50% de mermas.

Fue muy común ver viñedos de Malbec en el Valle de Uco, con producciones promedio de 2,5 a 4 mil kilos por hectárea; igualmente muchos Chardonnay sintieron el efecto del frio, reduciendo su potencial productivo.

Donde más se sintieron las mermas, fue en el Este de Mendoza, tanto en variedades finas como cerezas y criollas, con disminuciones muy importantes que  promediaron el 40% y hasta el 50%.

Afortunadamente, tanto en Marzo como en Abril, el clima se presentó aún frío pero algo más seco que Enero y Febrero.

El 17 de Marzo tuvimos un inusual zonda que elevó la temperatura máxima a 32 y 34 grados centígrados según zona y llevó los niveles de humedad al 20%, dándonos una ventana de cosecha para poder ingresar la mejor uva a las bodegas.

Así entonces, la cosecha que comenzó casi 3 semanas más tarde, finalizó una semana antes de lo usual.

Las nevadas de fin de Abril (24 y 25 en la zona alta del Valle de Uco) pusieron un fin natural a la cosecha, ya que los productores ante su inminencia, se apresuraron a cosechar todo en la semana previa.

Regiones y variedades que se destacaron

Fue una vendimia en donde se destacaron los mejores sitios y sus mejores uvas.

En lugares con suelos de textura arenosa y piedras, como muy comúnmente vemos en muchas apelaciones del Valle de Uco, la calidad fue magnífica. Destaco particularmente a Los Chacayes, que por ser un pequeño lugar más caluroso dentro de la región, maduró su fruta notablemente bien.

Gualtallary, que no es sorpresa, como siempre destacará lo indomable de su espíritu con vinos muy frescos, lineales, austeros y muy finos.

Varietalmente hablando, los Malbec del Valle de Uco de suelos de muy buen drenaje sobresalen, al igual que algunos Cabernet Franc (que continúan siendo escasos!).

Los vinos de la vendimia 2016 serán obviamente mucho más frescos que ninguna otra cosecha que le anteceda. Van a ser vinos de mucha expresión aromática, algunos border con carácter herbal que depende de donde vengan no les vendrá mal. Muy fluidos y equilibrados en boca, con una acidez notable.